

La semana pasada, Simon Hanselmann, creador de la serie Megg, Mogg and Owl vino a España. Lo hizo para presentar El mal camino, su último libro, editado por Fulgencio Pimentel. En él, la bruja de piel verdosa y sombrero puntiagudo, su novio el gato y el resto de sus colegas vuelven a personificar las características que han llevado a Hanselmann a convertirse en un autor de culto para toda una generación: una relación ambivalente con el sexo y las drogas, la normalización de la depresión, la ansiedad y los problemas familiares y la precariedad material, moral y de espíritu de quien se piensa muy especial pero sabe que, en el fondo, es la misma mierda que el resto.