

Tal y como cuenta el propio autor en un pasaje de su obra, Café Romántica era un local icónico de la noche de Melbourne: abría toda la noche, se podía comer y había billar. Igual que ocurre con una montaña rusa –que ni es montaña ni es rusa–, el local no era un café, ni era el sitio más apropiado para celebrar San Valentín. En él se juntaban personajes variopintos, desde taxistas a macarras y demás gente desnortada que pudiese buscar una cerveza y un trozo de pizza un día cualquiera a las cuatro de la mañana. Los altercados eran habituales y, aun así, Simon Hanselmann (Launceston, Australia, 1981) guarda un grato recuerdo de las muchas horas pasadas en ese tugurio mano a mano junto a su amigo, el músico y artista HTML Flowers…