sabina urraca

Las niñas prodigio

Las niñas prodigio

Sabina Urraca ha inventado un nuevo género: una autoficción que engancha más que Netflix.

MARTA DELATTE

Talento a raudales.

ABC CULTURAL

Extrañamente es una novela sórdida y luminosa. No hay mucha lírica, ni especiales elegías a las criaturas, ni métrica, ni composiciones afanosas, ni muchos tipos de árboles y arbustos, pero hay una honestidad indomable. 

EÑE. REVISTA PARA LEER

Novela solo parcialmente autobiográfica, agitada por el estigma del amour fou por un hombre maduro y alcohólico, Las niñas prodigio es también una comedia en varios actos y un cuento con tintes de terror gótico. Pero sobre todo es un relato contemporáneo sobre la identidad que arranca en un presente imperfecto para regresar a todas las edades de una mujer.

Drew Barrymore, Punky Brewster y Bertín Osborne. Bodas, hentai, asesinos rurales. Pansexual, hiriente, sentimentalmente voraz, la voz de la narradora inicia un particular camino de perfección que acaba sembrando de modelos de la cultura popular y de su propia infancia, galería de fantasmas figurados o reales. Un descenso por momentos vertiginoso que Sabina Urraca convierte en una ficción sin parentescos en la narrativa española contemporánea.

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Texto: "Dónde se escribió Las niñas prodigio".

Junio de 2017
Cartoné
14,3 x 20 cm. 320 págs.
978-84-16167-62-3
21,85 €

Dónde se escribió "Las niñas prodigio"

Dónde se escribió "Las niñas prodigio"

"Viví en esta casa cerca de un año.

"Escribí mi libro en esta casa.

"No tenía agua corriente. Me lavaba en los días de sol, en un grifo que había fuera de la casa, o calentando una olla de agua en la chimenea. Para llegar al váter, custodiado por un sapo enorme, había que caminar un poco.

"En un agujero sobre mi cama vivía una salamanquesa con doble cola, como una sirena.

"En la cocina había un ratón que se bebía mis restos del café y después pasaba la noche de subidón, corriendo por las estanterías.

"La instalación eléctrica la hizo un niño de 12 años. Como la casa llevaba un tiempo deshabitada, tuve que volver a empalmar los cables, meterlos en un tubo y cavar una zanja para llevarlos hasta casa del vecino y pinchar su luz.

"Cada vez que llovía, los jabalíes removían la tierra fresca y sacaban mis cables. A veces vivía sin luz durante largos días de lluvia, hasta que escampaba y podía rehacer todo el apaño.

"Alguna vez, desesperada, volví a enterrar los cables cavando bajo la lluvia, como en una peli de Ken Loach. Cavando y llorando de impotencia al mismo tiempo.

"También alguna vez partí leña llorando. ¿De dónde sacas la energía para no morir de frío cuando llevas semanas sin hablar con nadie, intentando escribir sin conseguirlo?

"A mi casa no se podía llegar en coche. Para alcanzar la carretera había que subir media hora por un camino de cabras, caminar junto a una acequia, gritar RUCA RUCA MARRANO para espantar a los jabalíes. Una vez arriba, había que hacer autostop para llegar al pueblo.

"Un día me recogió en su coche un chico alemán que tocaba la guitarra. Tenía una canción que se llamaba WUNDERKIND. Cuando le pregunté qué significaba, me dijo que eran "los niños que hacen cosas importantes de pequeños, que son actores o bailan muy bien". No le dije que estaba escribiendo un libro que se llamaba "Las niñas prodigio" porque no estaba segura de si estaba escribiendo un libro.

"Viví en esta casa cerca de un año.

"Escribí mi libro en esta casa. Se me ve ahí, en la ventana".

 

Sabina Urraca

25.05.2015

Sabina Urraca

Sabina Urraca

Escribes con la brutalidad con que escriben los hombres. Me duele en el alma haberlo pensado, pero es así.

MARTA DELATTE

Sabina escribe como un caballero punk que en otra vida fue flamenca.

ANDREA G. BERMEJO

Sabina Urraca (San Sebastián, 1984) pasó su infancia en Tenerife y vive en Madrid desde hace más de una década. Sus artículos, controvertidos, directos, armados de una primera persona radical, son diariamente compartidos en Internet por centenares de usuarios y la han convertido en una de las voces más personales del presente.

Vendedora de seguros, camarera, guionista, locutora, creativa de televisión y publicidad, cortadora de marihuana, Sabina Urraca comenzó a colaborar hace un lustro en medios como Tentaciones, Vice, Tribus Ocultas, El Comidista, Notodo, Ajoblanco, El Estado Mental, Bostezo y Madriz. Poco después publicó el fanzine Tus faltas de ortografía hacen llorar al niño Dios. Los grandes momentos de su carrera han estado marcados por diversos problemas legales, entre los que destaca el affaire Blablacar con Álvaro de Marichalar.

Es difícil encontrar hoy a alguien que se pregunte de forma tan genuina por el mundo que le rodea. Sabina Urraca lo hace sin perder de vista la búsqueda de su más íntimo centro de gravedad permanente.

 

 

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