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Presentamos el primer Megg, Mogg & Owl en la corte

Presentación en La Central de Callao

En riguroso directo. A las 19:30, hora española (3.30 AM en los antípodas). Vengan desayunados.

Unas palabras sobre Arsène

Arsène I 26-27

Hace una semana escasa, la Agencia EFE nos envió unas preguntas acerca de nuestra edición de Arsène Schrauwen, una entrevista que en los cuarteles de EFE lógicamente se vio reducida al teletipo de rigor. Como nos gusta leernos más que a un tonto un lápiz, aquí debajo reproducimos el texto completo, lleno de esas saladas apreciaciones que ustedes nos conocen:

EFE: Al igual que con Todo y nada, ¿vuelve a ser este cómic un acto de "heroicidad" por vuestra parte, al apostar por este tipo de ilustradores? (no porque carezcan de calidad, evidentemente, sino por su minoritario alcance)

Fulgen: Más que un acto heroico, es un acto de fe en la categoría de las obras y, en este caso, también de los autores. Lo digo porque Schrauwen –de quien habíamos publicado ya El hombre que se dejó crecer la barba– nos gusta, nos importa, y teníamos claro que seguiríamos publicando cada entrega suya. Este Arsène Schrauwen no es ya que nos parezca magnífico y un paso importante en su carrera, sino que es todo a lo que podíamos aspirar cuando empezamos a publicarle: un cambio inesperado, en este caso hacia lo literario; más personal, por lo que tiene de crónica familiar; y más ambicioso, por alcance y dimensiones. En realidad, siempre hemos alternado libros con cierto sabor a vanguardia, como Ojalá que te vaya bonito de Bendik Kaltenborn, o Pulir de Nacho García, con otros dirigidos a cualquier tipo de público, como Vampir de Joann Sfar o Rocky de Jaime Hernandez. En todos los casos, nos hacemos previamente las mismas preguntas: ¿Nos vamos a sentir completamente a gusto defendiendo esta obra ante los medios y el lector? ¿Creemos firmemente en las posibilidades del autor cara al futuro? Si al menos una de las respuestas es afirmativa (generalmente, no nos conformamos si no lo son ambas), no nos importa lo atípicos que puedan ser ni el autor ni la obra, porque pensamos que el libro debe existir como tal y llegar a su público.

 

EFE: ¿Cómo llegáis a la conclusión de que tenéis que publicar la obra en España?

Fulgen: Más o menos, ya te hemos respondido. Lógicamente, consideramos los aspectos comerciales que rodean la edición, pero el criterio principal es el artístico. En el caso concreto de Arsène, las primeras entregas fueron cuadernillos grapados de los que el propio autor había distribuido unas pocas docenas entre quienes le escribían directamente. Estábamos por tanto ante una obra prácticamente inédita internacionalmente y está muy bien ser la primera editorial que la transforma en un libro con su ISBN y su distribución comercial. Olivier Schrauwen está llamado a ser uno de los artistas de cómic que marcarán esta década, y parece que no somos los únicos que pensamos así: el propio Art Spiegelman ha dicho que es el autor más original que se encuentra “desde Chris Ware”. De hecho, su influencia ya se empieza a poder rastrear en los trabajos de autores más jóvenes. 

 

EFE: ¿Qué tipo de relación habéis entablado con Olivier? ¿Qué os ha dicho del resultado final?

Fulgen: Olivier es un hombre detallista y muy preocupado por el modo en que su trabajo llega al público. Hemos discutido largamente con él la traducción y todos los aspectos de la producción, desde el tipo de sobrecubierta hasta el tono, el gramaje y el tipo de papel empleado en el interior. Creo que hemos logrado el aspecto de fragilidad que buscábamos y hemos quedado todos bastante satisfechos. No así en el libro anterior que le editamos, donde solo accedió a regañadientes a utilizar una maqueta distinta a la que había diseñado para la edición norteamericana. Además de eso, Schrauwen ha creado una cubierta exclusiva para esta edición (en realidad, solo le hablé de hacer “un Insel Verlag africano”, pero él ha ido mucho más lejos) y un exlibris firmado y serigrafiado que regalamos a los compradores del libro en nuestra web. De hecho, la rotulación en español la ha hecho el propio Olivier a partir de nuestra traducción, porque quería asegurarse que se reproducían los efectos que él buscaba. Creo que queda claro que Schrauwen es un control freak peor aún que nosotros mismos.

 

EFE: ¿Cómo definís la extraña composición de viñetas de la obra?

Fulgen: Son extrañas por arcaicas. Da la sensación de que Schrauwen tome a su cargo la evolución del arte de los tebeos pero empezando en 1924. Claro que en pocas páginas puede hacernos avanzar varios lustros. Olivier es un experimentador y añade capas narrativas a todo lo que toca. Es decir, si en el cómic el dibujo y el diseño siempre son narrativos, Olivier trata de potenciar esta característica, exprimirla. Su estilo es solo suyo y todo nace de decisiones artísticas muy personales y, seguramente, muy meditadas.

 

EFE: ¿Estamos ante una de las obras más modernas del cómic actual?

Fulgen: No creo. En los márgenes de la industria podemos encontrar experimentos formales mucho más salvajes. En realidad, a pesar de lo que te decía antes acerca de evolución y de lenguaje, la “modernidad” no es algo que nos haga perder el sueño. Nosotros pensamos, como le leímos una vez a Andrés Trapiello, que la originalidad de un artista nunca es causa, sino consecuencia. En esta obra, Olivier Schrauwen juega a combinar vanguardia y clasicismo, y eso está muy bien y juega a favor del conjunto. Pero creo que uno debe juzgar que algo es moderno cuando lleva gozándolo muchos años, con la misma sorpresa que el primer día.

 

EFE: Lo desconozco, pero ¿me podéis decir si el cambio de color de la viñeta se ha utilizado otras veces, en otros cómics, para dar al lector sensaciones parecidas a las que vive Arsene?

Fulgen: Es muy difícil encontrar un ejemplo de algo que no se haya visto nunca antes. Lo interesante en encontrar una obra donde todas las decisiones artísticas trabajen de manera armónica. El cómic es un medio eminentemente gráfico, y en el caso de Olivier siempre se percibe un gran interés en convertir la imagen en lenguaje. Toda su producción se puede percibir como una carrera en busca de este objetivo, que las imágenes, incluyendo su trazo, color y composición, comuniquen al lector tanto información como sensación.

 

EFE: Realmente me da la sensación que se trata de una obra en la que la labor de ilustración está por encima del argumento, ¿qué os parece?

Fulgen: Es cierto que las decisiones gráficas de Olivier llaman la atención del lector a primera vista, pero en realidad es un libro “desnudo” gráficamente si lo comparamos con otros títulos suyos. En cuanto uno comienza la lectura se sumerge rápidamente en la historia. El viaje iniciático a tierras desconocidas en un tema clásico que remite a grandes obras de la literatura como “Viaje al fin de la noche” de Céline o “El corazón de las tinieblas” de Conrad. No solo es un tema universal, sino que produce en el lector una sensación de familiaridad que facilita la identificación y la inmersión en el relato. En ese sentido, Olivier aprovecha su destreza para convertir un relato que nos es familiar en algo especial y presentarlo como si fuera nuevo. Pero me obligas a abundar en un tópico: los temas son siempre los mismos, lo que importa es la mirada del autor, etc, etc. :)

 

EFE: Vosotros habéis vuelto a hacer un "libro bonito", como me dijo César Sánchez en una entrevista. ¿Cómo ha sido el proceso de realización de este cómic de diseño tan delicioso?

Fulgen: Soy yo de nuevo, Pilar. ;) A pesar de que el libro solo tiene 56 páginas, el trabajo de edición ha sido tan intenso como en otros cómics que hemos publicado de más de 200 páginas. La parte más delicada (y la más agradecida) es siempre la concepción previa del objeto que queremos presentar. Por suerte, en este caso contábamos con un autor con las ideas muy claras. La idea de ligereza, incluso de pobreza, y esa portada de regusto lejanamente literario, formada solo por un patrón geométrico y los tipos, estaban ahí desde el principio. Por desgracia, el trabajo no termina hasta que el libro se materializa en imprenta, y nosotros siempre nos arrepentimos de algo. Somos de los que, hasta el último minuto, continúan puliendo detalles y tomando decisiones relativas a los acabados, para desesperación del impresor. Como en todos los casos, se dieron docenas de conversaciones muy productivas con una de las imprentas con las que trabajamos habitualmente, TF, donde están, eso lo sabemos, los mejores profesionales del mundo.

El año pasado en la wes

Mirá qué bonicas

Vamos a fechar esta entrada el uno de enero aunque a ti no podemos engañarte, cibergirl ;) Hoy es uno de esos raros momentos en los que podemos echar la vista atrás y cumplir esta hermosa tradición, comprobando de paso lo poco que cuajaron en nuestras almas los consejos de nuestros mayores. En concreto aquel de No se ganó Zamora en una hora, con cuya música podemos entretenernos hora y media sin que sus verdades rimadas nos alcancen. Nos pasa lo mismo con el de Bollo de monja, costal de trigo, de rima albanesa o ausente, que aún nos visita en sueños las noches de estío. Tenemos, sin embargo, muy asimilado el de Norte claro y Sur oscuro, temporal seguro, pues la mitad de nuestros ancestros trabajaron la tierra y porque el Sur oscuro nos lo hemos trabajado a pulso. En resumen, los tebeos fueron y son magníficos, pero nuestra labor para vendérselos a ustedes, a vista de gorrión, deja un continente que desear. Estamos en mayo.