Luis Carlos López
Luis Carlos López

López es el hurgón que se asoma por la cerradura de la existencia para sorprender a los hombres con su psicología en paños menores. A otros los muestra directamente en pelotas.

–HÉCTOR ROJAS HERAZO

Luis Carlos Bernabé del Monte Carmelo López Escauriaza (Cartagena de Indias, 1879 – Cartagena de Indias, 1950), apodado el tuerto –aunque solo era estrábico–, fue uno de los poetas más destacados de la generación centenarista, llamada así por dar cobijo a poetas que debutaron en 1910, centenario de la independencia de Colombia. Mayor de once hermanos, realizó estudios de dibujo y pintura y comenzó la carrera de medicina, que vio interrumpida por la Guerra de los Mil Días. A partir de 1909 desempeñó el trabajo de tendero en la pequeña empresa familiar, que acabaría quebrando. En 1915 fundó el periódico La Unión Comercial, que circuló durante año y medio, y fue colaborador de La Juventud, La Patria y las revistas Líneas y Rojo y azul. Se interesó en la política y se postuló como candidato a la Cámara de Representantes, obteniendo en 1928 el cargo diplomático de cónsul en Munich, que ocupó de 1928 a 1930, y posteriormente el de Baltimore, de 1937 a 1944. A lo largo de su vida publicó cuatro monografías: De mi villorrio (1909), Posturas difíciles (1909), Por el atajo (1920) y Versos (1946). Además, participó junto a Abraham López Penha y Manuel Cervera en Varios a varios (1910). La poesía de Luis Carlos López se adscribe al movimiento postmodernista y es eminentemente antirromántica y humorística. Muchos de sus versos están dedicados a los lugares y las gentes –el barbero, el juez, el cura, la solterona– de su decadente ciudad natal, retratados con aire sardónico y casual. A través de estas pinceladas naturalistas en forma de soneto, el poeta, conservador e "ilustrado", dejó constancia de su descreimiento y decepción ante el nuevo rumbo político y social de su entorno y época.